sábado, 13 de febrero de 2016

Relatos, Fábulas y Leyendas.- 8


8.- EL CALENTAMIENTO GLOBAL

 



 La Tierra abrasada por un calentamiento imparable.

 

De nuevo, mi nieto Javi vuelve a la carga con otro de sus acostumbrados temas, siempre complejos, que suelen terminar metiéndome en un brete, ante la dificultad de satisfacer su insaciable curiosidad.

En esta ocasión vino hacia mí con una feliz noticia por delante:

-¡Yayo, me han dado un sobresaliente en el cole en un trabajo de redacción!

-¡Muy bien, oye! -contesté, al tiempo que le hacía la pregunta de rigor- ¿Y de qué trataba el trabajo?

-Era sobre "el calentamiento global"

-Muy interesante -dije- A ver, cuéntame un poco sobre lo qué escribiste.

-Ah, pues dije que, como no tengamos un poco más de cuidado, nos vamos a cargar nuestro planeta y no se va a poder vivir en él.

-Muy bien ¿Y qué cuidados proponías?

-Varios -contestó muy seguro de sí- El primero un ahorro en el consumo de energía. También otros, como promover el uso de energías alternativas, prohibir  los gases y residuos industriales que producen el efecto invernadero, impedir la quema o tala de los árboles, evitar ensuciar el agua y prohibir la fabricación y uso del plástico y otros productos químicos contaminantes.

-Todo eso está muy bien, pero tú ¿qué vas a hacer para evitar que la Tierra se contamine?

-¡Jo, yayo! Eso lo tendrán que hacer los mayores    -contestó un tanto enfadado- ¿Qué quieres que haga yo?

-Bueno, te voy a sugerir algunas acciones que podrías realizar para mejorar las condiciones del medio ambiente del planeta:

1.- Podrías renunciar a utilizar tu tableta, la tele, el iphone y todos tus aparatos y juguetes eléctricos, así ahorrarías mogollón de energía.

2.- Deberías renunciar a la iluminación eléctrica y utilizar velas de cera que, como la fabrican las abejas, es un producto muy ecológico.

3.- Sería muy conveniente que convencieras a tus papis para que fueran al trabajo en burro o carreta para evitar los gases contaminantes de sus automóviles.

4.- Tienes que decirle a tu mami que no use el gas para cocinar y calentar la casa. Sería mucho mejor que lo hiciera encendiendo hogueras en la terraza.

A estas alturas, Javi celebra cada una de mis indicaciones con una sonora carcajada.

-¡Venga yayo, acaba ya, que estás de guasa!

-Espera, espera, que no he terminado -me apresuré a contener su decidida intención de dar por concluida la charla, desde ese mismo momento.

5.- No deberías ensuciar el agua con jabón en la ducha o el lavabo, porque este es un bien escaso. De hecho, solo deberías emplear el agua de lluvia.

6.- Podrías prescindir de todos los productos hechos con materiales plásticos o productos químicos. Fíjate que en este apartado figuran infinidad de artículos de uso diario y doméstico, incluidos toda clase de aparatos y enseres, así como tejidos, champús, cremas, medicinas, dentífricos, colonias y un largo etc.

-¡No hablas en serio! -me espeta.

-¿Te parece? ¿Y si te digo que hay unos cuantos miles de millones de personas que carecen de todo eso, que tú te ves incapaz de prescindir?

-¿Y? -pregunta, francamente mosqueado.

-Pues que, no solo no se va a poder ahorrar energía en el futuro, sino que se producirá un notable aumento de consumo, conforme esa ingente masa de personas, que hoy carece de todo, vaya accediendo, con el mismo derecho que tú, a esos bienes que ahora mismo disfrutas.

-Y te digo más: La energía que hoy se consume es nada comparada con la que se necesitará en el futuro. ¿Por qué? Porque el calentamiento de la Tierra no es un fenómeno de hoy. Este viene produciéndose desde la última glaciación, hace 40  millones de años.

-Lo dices en serio, o me estás vacilando.

-Muy en serio, de verdad -aseguré con firmeza- Desde aquella fecha, la Tierra viene sufriendo un calentamiento constante, progresivo e imparable. Dentro de unos 4.500 millones de años, nuestro planeta se habrá volatilizado, engullido por el Sol que habrá crecido hasta alcanzar la órbita de la Tierra, al convertirse en una enorme estrella Gigante Roja. Esto ocurrirá por haber consumido todo el hidrógeno que hoy le sirve de combustible. Mucho antes de producirse el fin del planeta, este se habrá degradado tanto, a causa de las altas temperaturas, que ya no habrá ser vivo que pueda vivir en él.

-¡Jo, menos mal que nosotros no lo veremos!

-Sí, hemos tenido la suerte de nacer en esta época en la que la Tierra está en su mejor momento. Pero esto no durará, porque el calentamiento del globo continuará imparable En un par de milenios, sus habitantes deberán afrontar infinidad de adversidades que amenazarán la habitabilidad del Planeta. Para evitarlas será necesario disponer de una ingente cantidad de energía. El petróleo y demás combustibles fósiles se habrán agotado y de poco servirán los actuales "molinillos" ni las pantallas fotovoltaicas.

-¡Ostras! ¿Y eso de las energías alternativas o renovables? ¿No serán suficientes?

-Se mire como se mire y se diga lo que se diga, solo hay una energía inagotable, limpia, barata y que pueda ser producida en cantidades inmensas: la energía nuclear.

-Pero eso es peligrosísimo. Todo el mundo lo dice

-No todo el mundo. Es cierto que, hoy día, se ha generado un rechazo casi absoluto de este tipo de energía en la opinión pública, sin demasiado fundamento por cierto. Sin embargo, hay científicos, quizás no los suficientes, que están investigando la mejor y más segura utilización de la energía nuclear, convencidos de su esencial necesidad, si se quiere evitar el colapso del medio ambiente que se avecina.

-¡Caray, yayo! Dices que no hay fundamento en el miedo a las centrales nucleares ¿Ya no te acuerdas de Chernobyl y Fukushima?

Javi contraataca en defensa de sus tesis.

-Claro que me acuerdo, fueron dos auténticos desastres, pero hay que analizarlos bien para juzgar su grado de peligrosidad. La central de Chernobyl era una instalación con tecnología anticuada y un deficiente mantenimiento, producto de un sistema socio-político en descomposición. Además, el oscurantismo propio de este régimen propició una mala gestión del accidente y lo peor de todo fue que la evacuación de la población afectada se retrasó seis días, lo que provocó muertes y daños en una cuantía no evaluada del todo todavía.

-Ahora -añadí-, fíjate en lo ocurrido en la central de Fukushima, mucho más moderna. Un terrible tsunami inutilizó las bombas del agua de refrigeración de los reactores y estos estallaron. ¿Cuántos muertos se produjeron en este desastre?: Ninguno. ¿Cuántos ocasionó el tsunami?: 22.000. -no fueron demasiados, se calcula que en el de Sumatra de 2004 hubo más de 280.000 víctimas-. Dime pues quién tiene más peligro: el mar o las centrales nucleares.

-Bueno...visto así...-Javi, algo desorientado, duda y se bate ahora en retirada- pero me parece que no son comparables.

-Serán comparables o no, pero lo cierto es que el mar se lleva por delante a tantas personas como puede y son muchas cada año. Sin embargo, no se toma ninguna acción en contra de este feroz asesino y, en cambio, se le dedica toda clase de cánticos, poemas, alabanzas y hasta apasionados entusiasmos, alentados por maravillosas imágenes de pintores y fotógrafos, mientras que a la energía nuclear le toca recibir toda suerte de rechazos y desprecios, sin que falten en su contra las opiniones más contrarias y desfavorables, ni los dictámenes más alarmantes.

-Yayo, eso de feroz asesino...te estás pasando. Yo lo encuentro muy agradable cuando me baño en la playa.

-Quizás, aunque no sé qué otro apelativo se le puede dar a quien mata tanto y con tanta frecuencia.

-Bueno, pero no me irás a decir que la seguridad en las centrales nucleares y la producción de residuos radiactivos en ellas no son un problema a tener en cuenta.

-No, no te lo voy a decir. Son un problema...y un problema muy grave, aunque no representan nada que la ciencia y la tecnología no puedan resolver. Solo es cuestión de investigarlo con el debido empeño.

Llegado a este punto, Javi ya no sabe si ir hacia delante o hacia atrás, pero arremete con el tema de los plásticos, los residuos industriales y la enorme polución que se genera sobre el aire, el agua y la vegetación.

-Hablemos de los materiales sintéticos, como el plástico -sugerí- Desde el comienzo del siglo XX, varios talentosos investigadores trabajaban para producir un material fácil de elaborar pero muy resistente, con buenas propiedades mecánicas, moldeable, ligero, barato, aislante eléctrico, impermeable, resistente a la corrosión y, algo muy importante, que gozara de una gran duración. Era casi una utopía, pero después de mucho estudio, esfuerzo e incansable trabajo de laboratorio, lo lograron. Había nacido este material que hemos dado en llamar "plástico". Ese extraordinario y admirable invento produjo un profundo cambio en la fabricación de toda clase de productos, que pasaron a ser más ligeros, más duraderos, más fáciles de elaborar y mucho más baratos.

-¡Jopé! Pero si es una cosa tan buena, ¿por qué los ecologistas le tienen tanto asco?

-Porque, solemos coger los rábanos por las hojas, con más frecuencia de lo debido. El plástico, que tiene la propiedad de mantenerse inalterable durante cientos de años, no es el culpable de polucionar los mares, los culpables son los que lo arrojan al mar, los que lo permiten y quienes no toman medidas para subsanarlo. Dicen que en el Índico, y también en el Atlántico, existen sendas islas formadas por productos plásticos, que duplican la extensión de la superficie de España.

-Eso debe ser muy dañino para los peces ¿no?

-Claro. Pero fíjate: En vez de promover un programa mundial de la ONU para la limpieza del mar, con las poderosas flotas de guerra existentes, solo se les ocurre pedir el cese de la fabricación del plástico.

-Sí, eso sería bueno, pero...¿Dónde se guardaría esa enorme cantidad de plástico hasta que se degradara por completo? No habría sitio.

-No, no habría que almacenarla. Sería cuestión de ir reciclándola. Parte se emplearía para fundir nuevas piezas, el resto podría utilizarse en otras aplicaciones como la construcción de edificios y carreteras

-Bueno ¿y qué me dices de los residuos industriales? -insistió Javi.

-Hay quien dice que la desmesurada actividad industrial de algunos países del primer mundo está enfermando al planeta con sus gases y residuos, y que habría que frenar esa actividad y volver a una sociedad más natural, sencilla y comprometida con el medio ambiente. Pues bien, te diré que en los países industrializados es donde se vive más y mejor, donde hay más libertad y donde los derechos humanos son más respetados. ¿Por qué crees, si no, que todo el mundo quiere venirse a Europa?

Javi no respondió, así que proseguí mi discurso.

-Es cierto que toda actividad industrial genera desechos que pueden ser perjudiciales para el medio ambiente, pero no hay impedimento tecnológico para evitar esos daños. Todo residuo puede ser reciclado, como todo lo que se ensucia puede ser purificado. Para ello solo se necesita la firme voluntad de realizarlo.

-En fin, que mi redacción era una caquita ¿no?

-No, no. Lo que has escrito está muy bien, solo que está incompleto. No basta con buenas intenciones o buenos sentimientos, hacen falta acciones sensatas que corrijan los inconvenientes sin perder las ventajas.

-Ahora -añadí- voy a decirte algo que me gustaría que recordaras cuando llegues a cumplir tu deseo de ser ingeniero. Es algo que puede que te encuentres, o debas de afrontar, durante el ejercicio de tu actividad profesional, pero que ocurre de forma general en cualquier actividad novedosa. Es habitual, al producirse una invención, que esta genere un problema a alguien o algo, al mismo tiempo que un bien general para el resto de beneficiarios. Ante esta situación se abren dos caminos o actuaciones: Uno es el de rechazar el bien para evitar las complicaciones negativas. Es dar un paso atrás en el camino del progreso. Otra vía es aceptar el bien, asumiendo los inconvenientes que produce. Puede que no genere demasiado progreso. Es como dar un paso al lado, porque quizás se dé la circunstancia de que el mal producido no compense el bien a recibir.

-Bien, pues ahora viene la moraleja -insistí- El buen camino, la vía que conduce a un auténtico progreso duradero, es el de estudiar los problemas que puedan producirse en la generación de un bien, sea este un producto o una actividad, y resolverlos.

-¡Sí, sí, lo entiendo! Pero, ¿y si es un problema tan difícil de resolver que resulta imposible en la práctica?

-No hay problema imposible de resolver. La ciencia y la tecnología son capaces de llevar a cabo todo lo que el hombre es capaz de imaginar. Como te he dicho antes, solo se necesita la firme voluntad de poner los medios físicos e intelectuales para lograrlo.

-Amén -sentenció Javi- Que así sea, yayo

-¿...?

domingo, 10 de enero de 2016

Relatos, Fábulas y Leyendas.- 7


7.- LA LEYENDA DE LAS DOS PALOMAS

 

 
La aldea de Troncedo en el Sobrarbe de Huesca.

 

Corría el siglo XI hacia su mitad, cuando tuvo lugar un insólito hecho en la pequeña aldea de Troncedo, plaza fuerte en aquel tiempo, merced a su poderoso castillo que había sido arrebatado a la morisma solo unos pocos años antes.

Así lo cuentan los anales:

En aquel tiempo, había un mercader moro que recorría con regularidad las aldeas cristianas de la comarca. Vendía, o trocaba por otras mercancías, productos elaborados en tierras musulmanas y también otras traídas de África y del lejano Oriente.

Con él venía un guapo mozo, hijo suyo, que le ayudaba en el negocio, labor que, el muy tunante, aprovechaba para galantear con toda mujer, moza o casada, que se le pusiera por delante, impulsado por el incontenible ímpetu pasional propio de la fogosidad juvenil de sus 18 años.

Pero un suceso cambió la vida del joven moro.

Un día, el muchacho se prendó con apasionada intensidad de una doncella cristiana residente en aquella aldea de Troncedo, siendo correspondido por ella con idéntica pasión.

Este amor fue contemplado por sus respectivos padres con muy poco agrado y prohibieron el noviazgo.

Sin embargo la prohibición no hizo mella en el amor de la pareja y, cuando el mercader y su hijo aparecían por la aldea, los dos jóvenes se las arreglaban para verse en secreto, amparados por las sombras de la noche.

Estos fugaces encuentros se celebraban con el fundado riesgo de que el apuesto galán perdiera la vida en el intento. Los musulmanes, que podían ejercer su actividad con toda libertad durante el día, tenían prohibido permanecer dentro del perímetro defensivo de las aldeas al caer la noche. Romper este precepto se pagaba con la vida.

Unos años antes, la pareja no hubiera encontrado demasiadas dificultades para unir sus vidas, pero en aquel tiempo, desde las cruentas aceifas provocadas por al-Malik, la exasperación religiosa en ambos bandos habían llegado al extremo de hacer imposibles las uniones entre integrantes de las dos religiones, cristiana y musulmana.

En efecto, al-Malik, al-Muzafar o el Triunfador, hijo predilecto y sucesor de Almanzor, atacó a principios de siglo los condados de Sobrarbe y Ribagorza, vasallos del rey Sancho Garcés III el Mayor, rey de Pamplona, provocando infinidad de estragos en casas, iglesias y cosechas, con una gran mortandad entre las gentes.

Cierto día, incapaces los amantes de soportar las prolongadas e inevitables separaciones, decidieron fugarse a otras tierras, donde no fuesen conocidos y pudieran vivir libremente sus encendidos sentimientos.

Una noche sin luna, a punto de alborear la madrugada, el joven moro acomodó a la dama en la grupa de su caballo y partió hacia el Este, en busca de un lugar remoto, donde hallar la felicidad que los prejuicios sociales y religiosos de sus paisanos y familiares les negaban.

Sabían que muy pronto descubrirían su fuga, y que sus perseguidores, padres, hermanos y familiares de la joven cabalgarían con mayor rapidez que ellos. Por tanto, en vez de dirigirse al sur, hacia los cercanos territorios musulmanes, lo hicieron hacia Oriente, por Santa Liestra, camino de los condados catalanes, transitando por veredas poco frecuentadas, con el propósito de confundirles,.

La mala suerte les acompañó en la huida. Un pastor observó su paso y dio señal de la dirección tomada por los fugitivos a sus perseguidores.

Estos les alcanzaron muy cerca de la formidable fortaleza de Fantova, a poco más de tres leguas de Troncedo.

 
Fortaleza de Fantova

 

Los familiares de la joven no perdieron tiempo en ajustar cuentas con su amante. Dieron muerte al galán y arrojaron su cadáver a un muladar situado en la base de la torre circular que se alzaba sobre la fortaleza.

La entristecida doncella quedó recluida en una de sus estancias y rezaba con gran devoción para lograr del Cielo que su amado quedara libre de daño alguno.

No tardó en conocer el triste final de su amado y, en ese momento, roto su tierno corazón y enloquecida por la pena, se deshizo de la dueña que le cuidaba y se arrojó al vacío desde un alto ventanal de la torre, mientras gritaba: "¡Válgame San Marcial!"

La joven amante era muy devota de este Santo, que, por otra parte, era muy popular y gozaba de gran veneración por aquellas tierras.

Se decía que había sido coetáneo de los Apóstoles de Jesús y que había realizado multitud de prodigios, entre ellos la resurrección de un muerto, tras tocarle con una vara que le había dado San Pedro.

Cuando los familiares de la infortunada joven y otras gentes del castillo, se asomaron por ventanas y almenas, horrorizados por la tragedia, para averiguar dónde y de qué suerte había quedado su cuerpo, vieron elevarse a una pareja de palomas, más blancas que la nieve recién caída en la montaña. Revolotearon sobre las muralla y, en seguida, tomaron rumbo a Oriente y emprendieron, muy juntas, un veloz vuelo, perdiéndose en la lejanía.

Bajaron a toda prisa las gentes del castillo hasta el despeñadero pero, por más que buscaron, no encontraron cuerpo alguno en él.

El pueblo atribuyo el insólito suceso a un hecho milagroso, por el cual, Nuestro Señor Jesucristo, gracias a la intersección de San Marcial, el Santo invocado, se conmovió con el intenso y bello amor de los dos jóvenes y les devolvió la vida. Lo hizo dándoles la presencia de aquellos alados seres que mejor representan el más delicado cariño, la mayor fidelidad y el más puro amor: dos blancas palomas.

Y cuentan que. durante muchos años, al llegar el día en el que se celebraba el aniversario de tan feliz milagro, una pareja de hermosas palomas, de blancura inmaculada, venían hasta Fantova y la sobrevolaban para conmemorar el prodigio.

   

miércoles, 6 de enero de 2016

Relatos, Fábulas y Leyendas.- 6


6.- LA  HERENCIA

 

 


La hacienda Medinabeitia

 

Corría el año 2003, cuando recibí una inesperada y sorprendente comunicación de la Municipalidad de la Ciudad de Calama, a través de la Embajada de Chile en Madrid.

Junto a la misiva, aparecía una documentación presentada por la Notaría nº3 de la ciudad, en la que se especificaban las últimas voluntades de Don Cecilio Medinabeitia y Gaston, fallecido el año anterior, a la edad de 92 años, sin descendientes directos.  

En un anexo, visado por la autoridad local de Calama y de la provincial de El Loa, se detallaban las gestiones realizadas para tratar de localizar a alguno de sus descendientes, a fin de materializar la entrega de su legado.

En otro anexo, proporcionaban algunos datos sobre la personalidad de Don Cecilio. Se afirmaba que había nacido en Mués, Navarra, y que llegó a Chile en 1915, de la mano de sus padres, humildes emigrantes, con la temprana edad de 5 años. Supo amasar una copiosa fortuna en el negocio de la minería del cobre. Enviudó a la edad de 76 años y, sin más familia, se retiró a una apartada propiedad, donde vivió hasta el fin de sus días, sin apenas relacionarse con nadie.

Completaba la documentación un billete abierto de avión Madrid-Calama, con escala en Santiago, y un cheque de dos mil dólares para gastos, todo ello como adelanto del monto de la heredad.

Me costó algún tiempo reaccionar de la impresión recibida ante aquella enorme sorpresa, pero tras tomar aliento y calmar la lógica alteración anímica producida por el extraño suceso, caí en la cuenta de que mi abuela materna había nacido en Mués y de que su segundo apellido era Medinabeitia. Así pues, algo cuadraba en aquella extraña historia, aunque yo nunca hubiese tenido noticia alguna sobre aquel presunto pariente que, por lo visto, había vivido en el otro lado del Océano totalmente ignorado por nuestra familia.

En ese momento, comprendí que aquello era, en realidad, un requerimiento para viajar hasta esa remota región, asunto que no me apetecía en lo más mínimo.

En efecto, solo habían transcurrido tres años desde mi jubilación y, en ese momento, me  juramenté a no viajar más, harto como estaba de tanto deambular por medio mundo, obligado por continuos, acuciantes e ineludibles motivos profesionales.

Sin embargo, había que apechugar con aquel "muerto" -nunca mejor dicho- y decidí, aunque a regañadientes, embarcarme en esta historia. Así que, tras un interminable vuelo transoceánico y la escala programada en Santiago, llegué al pequeño aeropuerto en obras de El Loa. Así me presenté en la ardiente ciudad de Calama, situada en el extremo norte del desierto de Atacama, más arriba de Antofagasta, con la intención de cerrar los trámites sucesorios a la mayor brevedad posible.

Pero no contaba con la proverbial cachaza del funcionariado de la municipalidad de por aquellas tierras, que me tuvo dando vueltas de aquí para allá, durante tres días, hasta conseguir localizar la notaría que llevaba mi asunto.

Mientras tanto, poco que ver y hacer en esta ciudad de provincias, típica de la mayoría de los países sudamericanos, a pesar de tener más de 100.000 habitantes. Mi hotel, el Sonesta, no era bueno ni malo, pero caro. En uno de los muchos atascos burocráticos de mi gestión, decidí visitar la Catedral. Desilusión: ningún motivo arquitectónico que admirar. Se trataba de una obra de principios del siglo XX parecida a esas  iglesias que pueden verse en algunos pueblos de USA, con una puntiaguda torre en fachada, nave central más dos laterales y armadura de madera para la cubierta.

Por fin, conseguí conectar con el Sr. Notario y, cómo no, otra inesperada incidencia complicó, más aun, la rápida resolución de mi caso. En la notaría tenían localizadas las acciones y cuentas bancarias del difunto, pero sospechaban que la mayor parte de su fortuna se hallaba depositada, de algún modo, en la hacienda en donde Don Cecilio había vivido retirado sus últimos16 años de vida.

Argumentaban que, al hallarse dicha hacienda demasiado alejada, en un intrincado lugar de las estribaciones del volcán San Pedro, debería ser el propio beneficiario quién resultara el más autorizado auditor para realizar el inventario de lo que hubiere.

Protesté ante aquella evidente irregularidad, pero fue en vano. Allí no había nadie dispuesto a afrontar la incomodidad, y quizás riesgo, de un viaje tan trabajoso.

Solo pude conseguir que me dieran la dirección de un agente en la aldea de Aiquina, a unos 75 Km de allí, para que me proporcionara un guía que me permitiera llegar, sin demasiadas contingencias, a la hacienda Medinabeitia de mi pariente.

Confieso que me entraron deseos de mandar al traste aquella fastidiosa historia y hasta llegué a pensar en volverme a España por la vía más rápida.

Recapacité al fin y estimé que si ya había hecho la mayor parte del trayecto, bien podía aguantar el resto que parecía menor y más próximo.

Así pues, alquilé un coche y me dirigí a la aldea de Aiquina, por una carretera polvorienta, bajo un cielo de azul intenso, sin rastro de nubes y un cálido sol de junio, mes de la estación fría de aquel hemisferio.

Seguí la sugerencia dada en el hotel, antes de partir, y realicé un alto al llegar a Chiu Chiu, una aldea de 300 habitantes, situada en el centro de un oasis. a 30 Km de Calama y a una altura de 2.500 m. sobre el nivel del mar. En ella se encuentra la iglesia de San Francisco, la más antigua que se conserva en Chile, construida por los españoles en 1611.

No pude evitar sentir una intensa emoción al penetrar en aquel humilde edificio, construido con adobes y madera de cactus en su techo. Imaginé a un grupo de nuestros aguerridos, aunque denostados, conquistadores, arrodillados ante su altar, rezando ante el cuadro de la Pasión de Cristo y pensé para mí: Algo bueno tuvo que hacer también aquella gente.

Continué mi camino y media hora más tarde entraba en Aiquina, una aldea todavía más pequeña de unos 50 habitantes. Después de recorrer medio pueblo, logré hallar a mi contacto.

No por eso acabó mi peregrinar. Este paisano me comunicó que tenía que llegarme al rancho del Sr. Chicho en Turi, otra micro aldea, 3 Km más allá.
 

 


Ranchitos de Turi con el volcán San Pedro al fondo

Llegué hasta allí con facilidad, circulando por un polvoriento camino de tierra, para toparme con un lugar poblado por unos pocos ranchitos, situados en el extremo norte del desértico altiplano. Tampoco me resultó difícil localizar el rancho del Sr. Chicho. Este ya estaba avisado de mi llegada, aunque me fue imposible conseguir que me facilitara un guía para conducirme hasta la hacienda Medinabeitia.

-Mire señor -me dijo con todo el respeto del mundo-, aquí no va a encontrar a nadie que se atreva a acercarse a la hacienda del Sr. Vasco, ni por todo el oro del mundo. Dicen que está embrujada. Yo no se lo puedo confirmar, pero cierto es que han habido varias desapariciones de paisanos en sus alrededores.

Es lo que me faltaba por oír. Desesperado, implore su consejo, pero él se encogió de hombros y se limitó a proporcionarme un caballo "corralero" y víveres, pues allí terminaba el estrecho camino para coche que había usado hasta entonces. Además me entregó un "achivo" consistente en un grueso cinturón del que pendía un largo cuchillo de monte y un gran revólver.

-No debe ir por esos "enredos" sin armas -dijo con una extraña calma-. Hay mucho "vandalaje" por esas trochas que podrían "acuerpararle".

Después me dio algunas instrucciones para llegar hasta la hacienda.

-No debe perder de vista a aquel "cueto", que le dicen el Pico del Muerto. A su derecha encontrará una senda que le llevará hasta el destino de Vd.

Sin más, me puse en camino, pues lo último que deseaba era que me cayera la noche en él.

Partí con un vivo trote corto sobre aquel caballito alegre y de pequeña alzada. Yo había servido en el Arma de Caballería en España y sabía que aquel noble animal era mi seguro de vida si me perdía en aquellos intrincados parajes. Su instinto le llevaría a encontrar el camino de regreso hacia su pesebrera.

Caía la tarde cuando, después de muchas dudas y de andar y desandar trochas y veredas en varias ocasiones, me hallé ante la entrada de la hacienda Medinabeitia. Ya era hora, porque, el frío relente, cuya temperatura suele caer allí por debajo de los cero grados durante la noche, empezaba a traspasar mi ropa de abrigo, intentando calarme los huesos.

Se trataba de un amplio caserón de tres plantas de ajado aspecto, rodeado por una enmarañada y frondosa floresta de más de una hectárea, que el descuido había convertido en salvaje espesura, lo que en su día debió ser hermoso y placentero jardín. Pensé, por un momento, los esfuerzos que debió realizar Don Cecilio para conseguir tamaña plantación en aquel árido paraje, con la dificultad añadida de conseguir el agua de riego necesaria, libre de la acostumbrada salobridad de la zona.

Me recibieron los ya prevenidos guardeses, un matrimonio sin hijos, de mediana edad y aspecto algo siniestro, con desconfianza, hosquedad y una mirada de encono, como quien está convencido de que el que llega viene a llevarse lo que en justicia le pertenece.

La noche se cerró pronto. Entonces la señora procedió a encender candiles y velones, porque, según dijeron, el grupo electrógeno llevaba tiempo averiado.

A continuación, me ofreció como cena un plato de "patasca", guiso tradicional del altiplano, que me apresuré a rechazar cortésmente. No estaba dispuesto a tomar ningún riesgo, máxime cuando me dio por pensar que aquella pareja podría hacerme desaparecer sin que nadie de por allí me echara en falta en la vida.

Así que, me retiré a la habitación que me habían preparado, cené algo de los víveres que traía y me acosté, dispuesto a esperar la llegada del alba, a fin de iniciar la dichosa inspección de bienes de mi pariente.

Traté de dormir, pero la idea de que aquella gente podría hacerme picadillo, tan pronto cerrara los ojos, se apoderó de mi mente y me desveló por completo. Un indeseable desasosiego se fue metiendo en el cuerpo llenándome de temor. El silencio sepulcral que reinaba en aquel lugar, unido a una absoluta obscuridad, alimentaban aun más aquella desagradable sensación. Palpé el revólver que había dejado a mano y aquel gesto me tranquilizó un tanto.

Poco a poco me fui sumiendo en un intranquilo sopor y ya había dado un par de involuntarias cabezadas, cuando, de pronto, el pausado chirrido de la puerta de la habitación al abrirse, me hizo sentir un brusco sobresalto que me despejó por completo.

¡Alguien estaba entrando en mi cuarto! Retuve la respiración, en un inconsciente gesto de disimular mi presencia, al tiempo que un escalofrío recorría mi cuerpo y se empapaba con un frío sudor de inevitable angustia. Alargué la mano en busca del revólver, pero antes de poder empuñarlo, algo repentino, blando e impreciso golpeó mis piernas, como si las palparan.

Di un grito y me acurruque en la cabecera de la cama, apuntando con mi arma en todas direcciones.

Al fin, reuní los pocos ánimos que me quedaban y pregunté con quebrada voz, que pretendía aparecer firme: ¡Quién anda allí! Nadie respondió.

Así transcurrieron unos minutos que se hicieron interminables, mientras el corazón golpeaba mi pecho y cabalgaba con poderoso desenfreno en mis sienes.

Por fin, me decidí encender el grueso velón de la mesilla y lo hice sin soltar el revólver, a riesgo de pegarme un involuntario tiro durante la operación.

Entonces le vi. Allí estaba. Plantado a los pies de la cama había un hermoso gato, negro como el hollín, mirándome fijamente, con esa mirada fría y enigmática de esquivo felino.

Respiré hondo, sequé el sudor que me cubría, expulsé al maldito gato a zapatazos y, tras formar en la puerta una barricada con todo lo que pude usar de la habitación, pues tenía la cerradura rota y no había aldaba, me dispuse a esperar que la luz del día borrara de mi mente el grotesco espectáculo que había protagonizado. Al mismo tiempo, juré que jamás de los jamases pasaría otra noche en aquella lúgubre casona.

Así fue. A la mañana siguiente, tras una somera inspección, me di cuenta de que hallar los caudales que Don Cecilio, o quizás sus guardeses, tuvieran escondidos, me llevaría semanas, meses o tal vez años. Sobre todo contando con la falta de colaboración, o la franca enemistad, de los siniestros sirvientes.

Al final, di por perdido el presunto caudal, pues consideré una inútil pérdida de tiempo su búsqueda.     

Al mediodía, me despedí de la triste pareja, monté mi caballo y lo puse al trote en dirección a Turi.

Regresé ese mismo día a Calama y allí otorgué poderes en la notaría a fin de que liquidaran todos los bienes de Don Cecilio, incluida la ajada Hacienda Medinabeitia, con la orden de enviarme a España el resultado de su gestión.

Unos meses más tarde recibí una comunicación del Sr. Notario con la indicación de que la venta de la Hacienda había resultado fallida por el nulo interés que había despertado su posesión, ni siquiera a coste cero. En consecuencia, solicitaba instrucciones sobre qué hacer con ella.

Contesté con la instrucción de que realizaran los trámites necesarios para una donación legal de la finca a los guardeses. Consideraba, por mi parte, que quizás ellos, que habían cuidado a Don Cecilio hasta su muerte, eran los más adecuados y merecedores para poseerla.

Casi a vuelta de correo, recibí un cheque con el monto de la liquidación del resto de la herencia, la cual, descontados impuestos, pago de retrasos, comisiones, arbitrios, cancelación de alguna deuda y gastos varios, ascendía a la cifra de 127,56 dólares USA.

No pude contener una sonora y continuada carcajada al contemplar en qué quedaba la "enorme" herencia de mi desconocido tío de América. Fue así como acabó mi rocambolesca aventura por las remotas y abruptas tierras andinas, episodio más propio y merecedor de ser velado antes que difundido.    

domingo, 27 de diciembre de 2015

Carta a un amigo catalán

Barcelona. Paseo de Gracia
Carta a un amigo catalán

Querido Josep:

Disculpa la tardanza en responder a tus "matinadas". Hoy he podido sentarme, por fin, ante el teclado y voy a intentar cumplir con mi promesa de contestarlas.

Vaya por delante que me ha sorprendido tu declaración de pertenencia a la ANC. No das el perfil de independentista, o al menos no lo dabas hace muy poco tiempo. Pero te veo tan convencido, entusiasmado y tan seguro de que esa opción es la más conveniente para Cataluña y España, que me siento incapaz de contradecirte y hasta me resulta violento intentarlo. Por eso, me  limitaré a enunciar unas cuantas ideas que puedan servir de reflexión....por si todavía queda alguien capaz de reflexionar en un asunto tan pasional como éste. Allá va mi franca opinión sobre el tema.

- Quien no está a favor de la independencia de Cataluña, no es enemigo de Cataluña. Al contrario: Yo amo a La Rioja donde nací, a Aragón donde me crié, a Castilla donde estudié, al País Vasco donde trabajé y vivo, y a Cataluña donde tengo muy buenos amigos. Sentiría un gran dolor si alguna de estas "naciones" se separara de España.

- Por tanto, no es cierto que solo los independentistas amen a Cataluña. Quienes están en contra de la independencia de Cataluña puede que la amen tanto o más. Son tan respetables y tiene tanto derecho, o más, de pronunciarse como el que está a favor de ella y deben ser respetadas sus opiniones y argumentos. Al menos, de igual modo.

- Quien desea ser español y catalán -eso de "sentirse" no deja de ser una expresión con poco fundamento- no es mejor ni peor catalán que el que desea ser solo catalán. Tampoco mejor ni peor persona, pero sí más persona. Posee mayor bagaje.

- La cultura es y debe ser un ente universal. Malo es poner apellidos a los grandes conceptos, pero todavía es peor idealizar nuestras pequeñas culturas locales y colocarlas en su lugar: en ese momento nos limitamos. En el pueblo de mi abuela, un lugar aislado del Somontano de Guara sin luz eléctrica ni agua corriente y unas comunicaciones muy deficientes en los años 40, tenían costumbres, tradiciones y hasta habla propias y diferentes. Nadie hubiera podido convencerles de que todo aquello no fuera lo mejor del mundo. Claro, conocían muy poco del resto, aun de lo más cercano. Me temo que hoy hay quienes tampoco lo quieren conocer.

- Es un absurdo total e inexplicable que existan conflictos entre la lengua catalana y la española. No tiene sentido. En mi opinión, todas las pugnas, dificultades e inconvenientes sufridos por ambas han sido ocasionados por su utilización política interesada, lo que ha dado en provocar impedimentos en el natural y libre aprendizaje y uso de una y otra. Te voy a proponer  una  imaginaria  situación:  Imagina.  por un momento, que un poderoso mago lograra borrar de la mente de los catalanes la lengua catalana y su recuerdo. ¿Qué pasaría...? Nada, Su vida se desarrollaría más o menos de igual manera: por suerte, disponen de otra para trabajar y comunicarse. Bien, ahora supón que este mago decidiera eliminar de la mente de todos los habitantes de Cataluña el idioma español. ¿Te imaginas el desastre? Entre las muchas desgracias, una: No te podrías comunicar con tu amigo Guillermo. Está claro, uno de ellos es un bien cultural, y el otro idioma un bien útil y necesario. Ambos deben cuidarse con idéntico esmero, sobre todo, teniendo una misma lengua madre. el latín, y ser hermanas, por tanto.

- "No tenemos nada contra los españoles, solo contra el Estado español". Extraña afirmación, me parece. Por un lado todas las instituciones catalanas actuales son parte del Estado español. Por otro, el Estado se sustenta en leyes consensuadas por la mayoría de los españoles, incluidos los catalanes, para constituir un Estado de derecho. También los distintos gobiernos que lo dirigen son elegidos por la mayoría de los españoles. Así pues, no consigo ver cómo se puede distinguir entre el pueblo español y el Estado español.

- Es muy cierto que los gobernantes que manejan y han manejado el Estado español no son una maravilla, pero tampoco los vuestros han demostrado ir mucho más allá.

- "El Estado español nos ningunea y agrede". Puede ser, aunque la percepción de la mayoría de los españoles sea la contraria: que durante los últimos 35 años, Cataluña ha salido beneficiada por los sucesivos gobiernos centrales, al necesitar el apoyo de los nacionalistas catalanes para poder gobernar con la suficiente holgura. En cualquier caso esas pretendidas agresiones no deben ser demasiado importantes o esenciales y justificadas, cuando no han sido denunciadas a la Justicia. En un Estado de derecho, y este lo es, existen los suficientes tribunales como para asegurar una justa reparación de cualquier agravio.

- "España nos roba" ¡Vaya por Dios! Supongo que se trata del pago y reparto de los impuestos sobre los contribuyentes catalanes. No conozco los términos de las reglas que rigen estos asuntos, aunque estoy seguro que habrá instancias que moderen y resuelvan cualquier desavenencia. Pero sí, como sospecho, se trata de que todos los impuestos queden en Cataluña -de allí el alto interés de algunos por la independencia- tendré que decir que nos hallamos ante un triste ejercicio de insolidaridad, además de un mal negocio. En efecto, es bien sabido que las regiones más prósperas y adelantadas necesitan contribuir a la elevación económica de las de menor nivel económico, a fin de incrementar la capacidad adquisitiva de estas y asegurar así el propio predominio en su correspondiente cota de generación y comercialización de sus productos.

- "Nadie en España nos quiere, por tanto, separémonos de ella". No es  cierto, somos muchos los que queremos a Cataluña y sentiríamos un gran dolor si se apartara. Pero si esa fuese la percepción de los catalanes, deberían reflexionar y preguntarse, como cualquier persona en sus mismas circunstancias: ¿No es extraño que nadie nos quiera? ¿No será que nosotros también hemos hecho alguna cosa mal? Tal vez así pudiéramos hallar un punto de encuentro. 

- "Es indignante que el ministro de Educación quiera españolizarnos" No tengo ni idea qué quiso decir el Sr. Ministro, pero para mí, españolizar Cataluña sería: Resaltar antes o mejor aquello que nos une y no lo que nos separa. Dejar de traer al presente los agravios de unos y otros producidos en otros tiempos por personas o instituciones. Educar a los niños y jóvenes en normas de convivencia con el resto de los españoles, en lugar de propagar el odio hacia España -"puta España", oigo gritar en sus mítines-. Impulsar el aprecio entre los ciudadanos catalanes hacia aquellas regiones españolas -casi todas- que han contribuido con sus hombres -esos charnegos- al engrandecimiento de Cataluña, en vez de despreciarlas -"siento asco de ser español" he oído decir a uno de los dirigentes de la ANC. Promover el agradecimiento a esas personas, en lugar de ignorarlas o, peor aún, discriminarlas. Propagar una cierta gratitud a tantas regiones de España que han acogido, con auténtico aprecio y sin reserva alguna, a cuantos catalanes han recalado en sus tierras. La pena es que nadie, tanto en Cataluña como en el resto de España, ha tomado la responsabilidad, ni la hombría de bien, de hacerlo.

- El proceso de autodeterminación. En fin, opino que para entendernos debemos a empezar por llamar a las cosas por su nombre. Como es sabido, la ONU apoya los procesos de autodeterminación en los casos de países sometidos a otros por vía traumática; en los casos de diferencias esenciales de religión, raza y cultura; en aquellos en los que se producen persecuciones por los anteriores conceptos; en los que existe un predominio político que impide la participación de las minorías en los asuntos del Estado; en aquellas regiones sometidas donde no se respetan los derechos humanos. De la situación política actual de Cataluña, al no darse ninguna de estas circunstancias, se desprende que nos encontramos en un simple y claro proceso de secesión, promovido con ningún otro título que la simple voluntad de parte de sus ciudadanos. Asunto muy peligroso, pues hasta el día de hoy todos los procesos de secesión se han resuelto a tiros y cañonazos.

- El derecho a decidir. Esto sí es bonito:  el derecho democrático a decidir "nuestro" destino, cómo queremos organizar "nuestra" vida y con quién deseamos compartir "nuestras" actividades. ¿Hay alguien que pueda oponerse a este derecho fundamental? Claro que sí. Siempre hay algún aguafiestas,  y este se llama "ámbito de decisión". Y el ámbito de decisión está regulado  por  las leyes  democráticamente  promulgadas.  Te pondré un sencillo ejemplo: En mi casa hemos votado democráticamente la decisión de no pagar a Hacienda el IRTP (Impuesto del Rendimiento sobre el Trabajo Personal). Creemos que es una decisión justa, ya que, si estoy jubilado, no sé por qué he de pagar por trabajar en ningún sitio. Bien, pues en Hacienda me dirán que mi votación no es legal y que si quiero dejar de pagar tendré que ir a ver al Ministro y tratar de convencerlo para que cambie la ley. Mientras tanto, deberé pagar a toca teja.

- La voluntad de un pueblo, expresada democráticamente está por encima de las leyes y las constituciones. ¡Caray! Esto sí es duro. Me pregunto qué autoridad supranacional ha enunciado este principio y qué hará para hacerlo cumplir. Mucho me temo que este título está sustentado solamente por la propia voluntad de saltarse unas y otras. La verdad es que, a poco que se piense en esa tesis, pronto se da uno cuenta que es una barbaridad. Solo las leyes promulgadas democráticamente son garantes de una convivencia ordenada y pacífica. Es cierto que pueden existir leyes inadecuadas e incluso injustas, pero lo democrático no es saltárselas, sino trabajar democráticamente para tratar de cambiarlas. Mientras, hay que acatarlas. Sobre todo estas, que fueron consensuadas por todas las fuerzas políticas, incluidas las catalanas. "Dura lex, sed lex" decían los romanos que sabían mucho de esto. Otro camino solo lleva al desconcierto, al tumulto y a la violencia.

- Aun así, se debe permitir a todo pueblo expresar libremente sus deseos y aspiraciones. Mira, esto no me parece mal. Pero estamos hablando de un pueblo en el que, durante 35 años, sus ciudadanos han sido educados desde la cuna en las ideas nacionalistas. -nadie nace nacionalista- Ideas con las que han sido martilleados desde todas las instancias posibles: prensa, radio, TV, Internet, además de todas las instituciones culturales y autonómicas, -estas en claro ejercicio de deslealtad con el Estado a quien representan- hasta crear una mayoritaria opinión pública afín a sus tesis independentistas. Bien dijo, hace muy poco, el ex-honorable Sr. Pujol que había dedicado 30 años a "la construcción de Cataluña". Claro, después de este intensivo trabajo de constante y machacón proselitismo, el asunto ahora está maduro, se ha formado la opinión pública favorable y ya se puede pedir la "libre" expresión de los ciudadanos. Antes no, solo cuando se está seguro de ganar la votación. Pues esto no es democracia, por más que se les llene la boca de esta palabra a tus políticos, solo tahurería. Esto es una comedia y no demasiado buena. Y no es que esté en contra de que cada cual se busque la vida como mejor sepa o pueda, lo que me revienta es que me tomen por tonto y crean que me voy a tragar esa farsa. Estaría de acuerdo, y creo que entonces sí sería una verdadera consulta democrática, si se permitiera la propagación de las bondades de pertenecer a España a los ciudadanos catalanes, para "construir la españolidad de Cataluña"  durante otros 35 años, sin ninguna voz ni intervención de los agentes independentistas. Entonces sí habría igualdad de oportunidades para ambas tesis y se podría realizar una consulta verdaderamente justa y democrática. Trata de explicar esta idea en alguna asamblea de la ANC. A ver qué te dicen.

- Pero Gran Bretaña ha permitido la consulta a Escocia. Allí nos han dado un ejemplo de democracia. En esto tienes razón, aunque hasta donde yo sé, existen algunas notables diferencias con el caso catalán. En primer lugar, Escocia fue un reino independiente que Inglaterra hizo suyo por la fuerza de las armas. Esta nación, que mantiene su estatus de país asociado a los reinos de Gales e Inglaterra para formar el Estado de Gran Bretaña, apenas cuenta con competencias autonómicas. Por otro lado, la consulta ha podido ser realizada al disponer de una ley consensuada. Aquí, la ley que consensuaron los padres -algunos de ellos catalanes de pro- de la Constitución no contemplaron dicha opción. Para poder realizarla habría que volver a negociar hasta conseguir un nuevo consenso que modificara la Constitución y después votar su aprobación. Una acción unilateral no puede llamarse democrática ni llegar a buen fin,     

- Ahora me pregunto: ¿Es suficiente la propia voluntad para lograr nuestros deseos y para que los demás los acepten? Claro, es muy de nuestros días el afirmar: "Querer es poder". "Podemos" se oye por todo el mundo. Sin embargo, un aforismo más antiguo, dice: "Una cosa es querer y otra poder". Y a mí me parece que este es bastante más sabio. En efecto, quien quiere algo que no puede obtener se introduce en un conflicto que acabará provocando su infelicidad. Porque ¿no hay nada que considerar en nuestras decisiones salvo nuestra soberana voluntad?     

- Pero, en serio, de verdad ¿Qué buscan, en realidad, los catalanes con la independencia? No deja de ser un enigma para mí. Repaso las competencias políticas de Cataluña y me digo: ¡pero si ya son independientes! Son dueños de su cultura, su idioma, sus costumbres, su sanidad, su educación, disponen de todas las instituciones de un Estado: Justicia, policía, órganos legislativos y de gobierno, diplomacia y agentes internacionales de comercio propios... Bueno, faltan algunas cosillas: un ejército -que nadie quiere- , una frontera, un título y poco más...¡Ah, no! falta algo muy importante. Una Hacienda propia. ¡La pela! ¡Ah, amigo, con la pela hemos topado, Sancho! Esta si es una buena razón. No me extraña que el Sr. Mas desatara las iras independistas, al recibir la negación del Gobierno Central a concedérsela. Se trata de que todo el dinero de Cataluña se quede en Cataluña. No está mal pensado, pero me parece que estos "cerebros" que han montado este enorme follón han hecho mal las cuentas.

- ¿Puede haber alguien que crea que una Cataluña independiente en Europa -en el caso de que pueda ingresar en ella- iba a estar libre de pagar impuestos? Ni soñarlo. Tendrá que contribuir, no solo para las regiones más desfavorecidas de España como ahora, sino también las de Portugal, Grecia, Rumanía, Lituania, Bulgaria y un largo etc.

- ¿Tiene algún sentido despreciar las leyes españolas, teniendo en cuenta que han tenido y tienen la posibilidad de intervenir en sus elaboraciones, para someterse a las europeas, en las que será muy difícil que les dejen meter mano?

- ¿Hay alguien con dos dedos de frente que piense que una Cataluña independiente podría conseguir más influencia política en Europa de la  que puede tener y tiene en España?

- ¿Ha pensado algún súper-cerebro catalán el follón financiero que se les viene encima con una ruptura unilateral con España? ¿Y en la posible pérdida de su parte proporcional de la bolsa de pensiones? Y entre otros muchos líos más, debido a la estrecha relación de su economía con la del resto de España, ¿cómo se las arreglará para refinanciar su enorme déficit?  Seguro que no lo han pensado demasiado.

-  ¿Es sensato arriesgar el mejor y mayor cliente -el mercado español- que ahora tiene, así como la actual corriente favorable de capitales?

- ¿En serio, hay alguien en Cataluña que pueda pensar que una secesión unilateral se puede lograr de forma amable, sin ningún costo material y humano? No, hasta el día de hoy.

- ¿Tiene sentido exigir la independencia, contando con el 36% del electorado y el 47% de los votantes, según los resultados de las últimas consultas electorales? No. Estos datos no dan ni para hablar en nombre de todos los catalanes

- Pero, sobre todo, si yo fuera catalán me pensaría mucho esto de la independencia ¿Imaginas una Cataluña independiente, sin poder echar la culpa a nadie de sus problemas y penas? ¡Qué aburrimiento sin poder meterse con Madrid y sus gobernantes varias veces a lo largo y ancho de cada día! Y no te digo el Barça, obligado a jugar en la liga catalana o francesa, sin tener la oportunidad de ganar al Real Madrid de dos a cuatro ocasiones al año. ¡Eso no puede ser vida!

- En fin, que se diga lo que se diga, a Cataluña le ha ido bien en España durante estos últimos 35 años. Los viejos, que la hemos visto crecer y progresar, lo sabemos bien. Han sido años de laborioso crecimiento, en el marco  de una aceptable  paz social  y una razonable cota de prosperidad de sus ciudadanos, como no se han conocido en varios siglos antes.     

- Conclusión: En este momento, Cataluña está en vías de abandonar lo seguro y conocido por lo aventurado e ignoto. ¿Te suena lo de malo conocido por bueno por conocer? Claro, una Nación que hierve en ansias de libertad y reclama para sí el sagrado derecho de elegir su destino para constituir un estado que dé acogida al incesante, inmenso e irrenunciable sentimiento patriótico de todos sus ciudadanos, no puede pararse a contemplar esas minucias. La Patria está por encima de todo. ¿De verdad, no te huele esto a literatura barata?

Me preocupa lo que pasa en Cataluña y me lastima lo que pueda pasar a los catalanes. Este órdago lanzado al Estado no puede salir bien. El gobierno central está obligado a cumplir las leyes -nadie le toleraría que las obviara- y cuenta con poderosos medios para hacerlas cumplir. Por otra parte, las fuerzas políticas moderadas de Cataluña se han hecho el harakiri con este follón que han montado -follón alimentado con razones fútiles o inventadas, además de amparase en la dudosa suposición de que "no se atreverán"- y han puesto en bandeja el poder político en manos de los extremistas, con todas las consecuencias que tal hecho han de ocasionar. Y eso sí es mucho peor que pertenecer a España.

En cuanto a nuestra amistad, mala o muy débil sería si se viera afectada por estos acontecimientos políticos que, al fin y al cabo, poco o ningún protagonismo nos depara a la gente de a pié. Será lo que deba suceder, independientemente a nuestros deseos o conveniencias. Al contrario, si os va bien me alegraré por todos los amigos que allí tengo y si os fuese mal, aquí nos encontraréis para acogeros con el mismo afecto de siempre. Sabes bien -tus padres tuvieron la oportunidad de conocerlo en Valladolid y seguro te hablaron de los castellanos, como tú también pudiste conocer bien a los aragoneses- que los españoles son gente noble, amable, franca, desprendida y acogedora...cuando no hay políticos o iluminados empeñados en envenenar nuestra convivencia. Seguir junto a ellos me parece que es un gran honor, mientras que lo contrario me temo que pueda convertirse en un enorme e irremediable error histórico. No tengo la menor duda.  

Me he alargado mucho más de lo previsto. No era esa mi intención al comenzar. Te pido disculpas, pero ya sabes que a los escritores, aun los aficionados, les das una frase y te hacen una novela. Espero que tengas ánimos para leerlo todo, pero si te fallan no te preocupes: tampoco te perderás demasiado.

Un fuerte abrazo y recuerdos a Montse

Guillermo.